¿Cómo identificamos el origen del dolor articular?
Realizamos una evaluación exhaustiva para determinar si existe una lesión de menisco o una lesión de ligamentos, comunes tras eventos deportivos o caídas. Es vital descartar fracturas o luxaciones no diagnosticadas. A menudo, el dolor articular en la rodilla se ve agravado por una bursitis o una tendinitis secundaria que, de no atenderse, incrementa la rigidez articular y dificulta el movimiento básico del paciente.
